Regine

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Regine es un juego de cartas con apuestas diseñado por Dani Gómez y Josep M. Allué, autor de juegos como El monstruo de colores, Castellers! o Dragones y gallinas. Ilustrado por Bea Tormo, pueden participar entre 2 y 4 personas a partir de 10 años en partidas que duran unos 30 minutos. El juego nos traslada a las cortes europeas de finales del siglo XVI y el objetivo consiste en ser el primero en alcanzar 31 puntos. Vigilad vuestras espaldas... ¡Porque los puñales vuelan! En Regine la interacción entre los jugadores es constante, ya que la mayoría de los efectos de las cartas actúan sobre la mano de los rivales. A lo largo de la partida, cada jugador buscará la mejor combinación para puntuar, pero no siempre tendrá el control sobre sus cartas. El diseño intuitivo de las cartas os permitirá aprender cómo funcionan muy rápido. Y si sabéis jugar al mus, puede que algunas reglas os resulten familiares. Las rondas se estructuran en 3 fases: construcción de la mano, en la que los jugadores trataran de conseguir una combinación favorable de cartas, las apuestas y la resolución. Para empezar, dejad en el centro de la mesa las cuatro cartas de puntuación y las 32 fichas de apuesta. Barajad las 40 cartas restantes, repartid 4, boca abajo, a cada jugador y dejad el resto en el centro de la mesa. ¡Ya está todo listo para empezar la primera fase! Por turnos, cada jugador puede hacer 3 acciones, una sola vez, en el orden que prefiera. La primera consiste en cambiar las cartas que quieran de su mano por cartas del mazo central o bien anunciar “No hay cambios”, cosa que bloquea la opción de cambiar cartas para el resto de jugadores. La segunda acción es jugar una carta de la mano para formar su combinación. Se puede hacer boca abajo o boca arriba. En caso de hacerlo boca arriba, se aplica inmediatamente el efecto de la carta. El bufón, por ejemplo, permite que todo el mundo pueda volver a cambiar cartas con el mazo central; la campesina obliga a otro jugador a escoger una carta de su mano y bajarla boca arriba aplicando su efecto; la asesina elimina una carta que esté sobre la mesa; la cortesana obliga a girar una carta que esté boca abajo; el trompetista permite mirar el mazo central y el caballero fuerza a otro jugador a sustituir una carta de su mano. Finalmente, la tercera acción que se puede llevar a cabo en esta fase es pasar. Cuando todos los jugadores pasan, se bajan boca abajo las cartas que todavía estuvieran en la mano y llega la fase de apuestas. Afilad el ingenio, ¡porque llega la hora de los faroles! Por turnos, los jugadores apostarán para sumar los puntos de las cartas de jugada. Se puntuará por el máximo de reinas y bufones, por tener parejas, dobles parejas o tríos y por la suma de los valores de las cartas. ¡Tener una buena mano no siempre es necesario para llevarse puntos! Siempre puedes hacer creer que esas cartas tapadas sobre la mesa tienen un valor u otro. En la última fase, la resolución, se muestran las combinaciones de todos los jugadores y se reparten los puntos. Las rondas se irán sucediendo hasta que alguien alcance los 31 puntos. Buena memoria y altas dosis de picardía serán vuestros mayores aliados en Regine, que asegura partidas rápidas y horas de diversión. Lo disfrutarán pequeños y mayores (probad a jugar con abuelos o suegros amantes de las cartas, enseguida le pillarán el tranquillo), familias y amigos. Eso sí, moveos con cautela entre caballeros y cortesanas, ¡no sea que os quedéis con las cartas equivocadas!